
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. ……..
Palabra del Señor
Hoy es el domingo de la Divina Misericordia.
Un Papa, Juan Pablo II, instituyó esta fiesta, otro Papa, Francisco, ha convocado el «Jubileo de la Misericordia».
Misericordia tiene dos significados: perdón y solidaridad. En el evangelio de hoy Jesús envía a sus discípulos: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. El perdón de Dios se derrama a raudales. Esto es lo que les dijo el papa Francisco a los presos que lavó los pies el Jueves Santo: “Dios os ha perdonado”.
Celebrar la misericordia de Dios es algo más que venerar una imagen, es celebrar que Dios es un Padre con entrañas que quiere a sus hijos. «La misericordia es un camino que comienza con una conversión espiritual, y todos estamos llamados a recorrer este camino», ha dicho el Papa Francisco.
El «Jubileo de la Misericordia» comenzará el próximo 8 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano y concluirá el 20 de noviembre de 2016. Para el próximo Año Santo extraordinario, la elección de la fecha en que se publicará la bula, justo en la víspera del Segundo Domingo de Pascua, manifiesta claramente la atención especial del santo padre hacia el tema de la misericordia.
La Iglesia quiere recordarnos que Dios tiene compasión, que siempre hay un camino de vuelta a casa. A su vez, nosotros tenemos que ser mensajeros de compasión y perdón.